Internet no se ha construido solo con grandes ideas y avances tecnológicos. También se ha construido a base de errores. Errores que expusieron datos, sistemas y usuarios, y que obligaron a replantear cómo diseñamos la web.
Conocer estos fallos es clave para entender por qué Internet funciona hoy como funciona.
Internet nació sin pensar en la seguridad
Los primeros protocolos se diseñaron en un entorno de confianza. Nadie pensaba en ataques masivos, robo de identidad o crimen digital organizado.
Ese origen sigue influyendo hoy: muchas tecnologías actuales arrastran decisiones que nunca tuvieron la seguridad como prioridad.
Contraseñas almacenadas sin protección
Durante años, muchas plataformas guardaban contraseñas en texto plano. Cuando una base de datos se filtraba, el daño era inmediato y total.
Este error impulsó el uso de hashes, algoritmos especializados y buenas prácticas que hoy consideramos básicas.
SQL Injection y la confianza en el usuario
Aceptar datos sin validarlos fue uno de los errores más graves del desarrollo web temprano. La inyección SQL permitió acceder, modificar o borrar bases de datos completas.
La lección fue clara: nunca confiar en la entrada del usuario.
HTTPS y la privacidad tardía
Durante mucho tiempo, la web fue esencialmente pública por defecto. HTTPS llegó como respuesta a abusos, vigilancia y ataques.
Hoy, el cifrado ya no es un extra, sino una obligación mínima.
Dependencias: cuando el problema no es tu código
El uso masivo de librerías aceleró el desarrollo, pero también multiplicó los riesgos. Una sola vulnerabilidad puede afectar a miles de proyectos.
Mantener dependencias seguras es parte del trabajo, no un detalle opcional.
El error humano sigue siendo clave
Phishing, malas configuraciones y descuidos siguen siendo responsables de muchos incidentes graves.
La seguridad no es solo técnica, es también educación y procesos.
Aprender del pasado para proteger el futuro
Cada gran error ha dejado una lección. La seguridad web es el resultado de años de fallos, correcciones y aprendizaje continuo.
Entender esta historia es fundamental para construir una web más segura.