Cuando el software empezó a “infectar” ordenadores
Hoy asociamos los virus informáticos con el robo de datos, el ransomware y los ataques masivos. Pero los primeros virus no buscaban dinero ni espionaje. Eran experimentos, bromas técnicas… y demostraciones de poder. Entender cómo nacieron los virus ayuda a comprender por qué la seguridad digital es tan importante hoy en día.
Antes de los virus: una red basada en la confianza
En los años 70 y 80, el mundo de la informática era muy diferente. Los ordenadores estaban sobre todo en universidades, laboratorios y grandes empresas. Los usuarios eran técnicos, investigadores o estudiantes.
Los sistemas se diseñaron con una idea implícita: quien tiene acceso es de confianza. No se pensaba mucho en ataques, sabotajes o robos masivos de datos.
Este contexto hizo posible que alguien se preguntara algo inquietante: “¿Y si un programa pudiera copiarse solo y pasar de un ordenador a otro?”
1971: el primer “virus” de la historia (que no era malicioso)
Lo que a menudo se considera el primer precedente de un virus es Creeper, creado en 1971.
Era un programa experimental que:
- se movía entre ordenadores conectados a ARPANET (el antecesor de Internet)
- mostraba un mensaje: “I’m the creeper, catch me if you can!”
- no hacía daño ni destruía nada
Era más una prueba técnica que un ataque. Quería demostrar que un programa podía “viajar” por una red. Poco después se creó Reaper, otro programa que eliminaba a Creeper. Fue, irónicamente, el primer “antivirus”.
Aquí nació el concepto clave: software que se propaga de manera autónoma.
1982: el primer virus para ordenadores personales
Con la llegada de los ordenadores personales, el riesgo se multiplicó. Un estudiante de 15 años, Rich Skrenta, creó Elk Cloner, considerado el primer virus que se propagó “en la vida real”. Infectaba ordenadores Apple II a través de disquetes.
Cuando el sistema se iniciaba, el virus se copiaba a otros disquetes. Después de varios usos, mostraba un pequeño poema en la pantalla. No destruía datos.
Era una broma, pero demostró algo muy serio: los usuarios podían infectarse entre ellos sin saberlo.
1986: el primer virus para PC que se propagó por el mundo
El virus Brain, creado por dos hermanos en Pakistán, es considerado el primer virus masivo para PC compatibles con IBM.
Infectaba el sector de arranque de los disquetes. Cuando alguien iniciaba el ordenador con un disquete infectado, el virus se cargaba en la memoria y empezaba a propagarse.
Curiosamente, los creadores dejaron su nombre, dirección y teléfono dentro del código. Querían “castigar” copias ilegales de software, no provocar caos global.
Aun así, Brain demostró que:
- un virus podía cruzar fronteras
- la propagación podía estar fuera de control
- los creadores no podían prever el impacto real
Cuando los virus dejan de ser bromas
A finales de los 80 y principios de los 90, el panorama cambió. Los virus ya no eran experimentos académicos ni bromas de estudiantes.
Comenzaron a aparecer programas que:
- borraban archivos
- corrompían sistemas
- hacían perder información importante
La motivación también cambió: de curiosidad técnica → sabotaje, fama o intenciones maliciosas.
Los usuarios ya no eran solo técnicos expertos. Había empresas, escuelas y particulares sin conocimientos avanzados. El impacto era mucho mayor.
Internet lo cambia todo
Con la expansión de Internet en los años 90, los virus ya no dependían solo de disquetes. Ahora podían:
- llegar por correo electrónico
- descargarse desde una web
- aprovechar vulnerabilidades del sistema
Esto dio lugar a los worms (gusanos), programas que se propagan solos por la red sin intervención del usuario.
Un error en un sistema podía convertirse en una infección mundial en horas.
La gran lección histórica
Los virus informáticos no aparecieron porque Internet fuera “malo”. Aparecieron porque los sistemas se crearon en un entorno de confianza, sin imaginar la escala futura.
La historia muestra un patrón claro:
1. Se crea una tecnología para facilitar la vida.
2. Se prioriza la funcionalidad sobre la seguridad.
3. Alguien descubre cómo explotar las debilidades.
4. La seguridad llega después, como respuesta.
Todavía hoy pasa exactamente lo mismo con aplicaciones, dispositivos inteligentes y servicios en la nube.
¿Qué conclusiones podemos sacar?
Aunque los virus actuales sean mucho más sofisticados, la raíz es la misma: aprovechar la confianza y las distracciones humanas.
Por eso siguen siendo básicas cosas como:
- actualizar sistemas
- no abrir archivos sospechosos
- hacer copias de seguridad
- utilizar protección antivirus
- desconfiar de lo que parece demasiado urgente o demasiado bueno
La tecnología ha evolucionado, pero la vulnerabilidad humana sigue siendo la puerta de entrada principal.
Del laboratorio al crimen digital global
Lo que comenzó como experimentos técnicos y bromas juveniles es hoy una industria criminal multimillonaria.
Pero entender el origen de los virus nos recuerda algo importante: la seguridad no es un añadido. Debe formar parte del diseño desde el principio.
Porque en Internet, cualquier pequeña debilidad puede escalar hasta afectar a millones de personas.